Ètica, el mercado y la educación estatal
Mario Quiroz Martinez
Para
la década de 1990 las instituciones educativas estatales requieren ampliar sus
presupuestos para implementar “la novedad” de una costosa corriente digital,
improvisando salones de clase en rudimentarios laboratorios de cómputo
(muebles, computadoras, redes, impresoras, y software), no solo esto se
manifiesta en especialidad de Computación e Informática, sino en otras
especialidades, en donde la digitalización de los documentos se convierte en
una necesidad fundamental, por exigencia del entorno laboral, situación que el
Estado Peruano no podría financiar, esto puede ver reflejado en la foto de un
docente manipulando una computadora rodeado de estudiantes que solo aprende
mirando. Realidades que en la última
década se vio transformada en cultura de la digitalización, automatización y
ante los vertiginosos cambios tecnológicos que ofrece, pero que el estado
se vio tímidamente invertir (en las instituciones tecnológicas) a diferencia de
las empresas privadas donde su capacidad y necesidad se vio reflejada en
infraestructura, hardware, software y capacitación al personal.
Desde
el uso de un tipo de letra digital hasta la instalación de software privativo
(Microsoft, Adobe, Corel, entre otros) las instituciones educativas técnicas
por el requerimiento del mercado han ido cayendo en un abismo en la adquisición
y uso ilegal del software privativo, promovido por las expectativas de los
postulantes, el Internet, los hackers y los vendedores ambulantes de la
Av. Wilson en el centro de Lima, lo que se ha vuelto en la práctica un problema
en la formación ética del estudiante de educación superior, creando una grieta
a un sistema educativo formal, a falta de un respaldo y una defensa de la
institución educativa atada por normas y reglamentos que promuevan el
financiamiento independiente de los recursos del estado, el cual no tiene otras
salida que salir al mercado informal para implementar sus laboratorios de
productos adquiridos de forma ilegal quebrando así lo indicado en el reglamento
de la Ley general de Educación artículo 22º, inciso “c”: “Promover la
creación de un entorno social favorable al aprendizaje y cuidado de sus
miembros, desarrollando una cultura de responsabilidad y vigilancia ciudadana
que garantice la calidad educativa y la ética pública”.
Podemos celebrar nuestro
crecimiento económico en los últimos años pero todavía vivimos limitados por
una falta de distribución adecuada de los recursos y una administración pública
deficiente en las instituciones educativas y en especial la tecnológica,
que a pesar de lo expuesto todavía sigue siendo necesitada y requerida por la
población y por un mercado con una fuerte inversión interna y externa, expresado
por Francisco de Asís en el
conversatorio Experiencias de Sistemas de Cualificación en otros países,
limitaciones y beneficios: :“Si
no hay una autoridad política con capacidad normativa y financiera para echar a
andar el sistema, con pactos de las fuerzas políticas para que se implante
progresivamente en un tiempo que rebasa los periodos gubernamentales, el
sistema no prospera”. (Ministerio de Educación, 2013).
Por lo tanto lo que afrontan las instituciones estatales, que se encuentra
inmersa en una vía dinámica y cada vez más competitiva (expresado en su
política económica y el llamado a la inversión nacional y extranjera, su
apertura al mercado, los tratados de libre comercio, etc.) y la necesidad de
satisfacer las demandas y expectativas de sus grupos de interés (usuarios,
entidades financieras, administraciones, profesionales, etc.) obligan al estado
a realizar una reflexión estratégica ética para decidir a dónde quiere orientar
su política educativa técnica, con el fin de asegurar su misión, su fortaleza y
su crecimiento económico para los próximos años, con esta nueva fuerza laboral
que se esta preparando en sus instituciones educativas.
Finalmente el sistema nos
arrastra a una educación estatal, que se encuentra reflejado como lo
menciona Hugo Díaz según el estudio desarrollado en el 2009: “se debe reconocer
que la educación superior se encuentra alejada de las propias profesiones por
las siguientes razones:
- Los profesionales carecen de destrezas y habilidades –requeridas por el mercado- para aplicar sus conocimientos en tareas prácticas.
- Algunos campos de especialización carecen de demanda social específica.
- La mayoría de profesionales se desprofesionaliza; es decir, sólo un porcentaje bajo de graduados trabajan en los temas que estudiaron.
- Los niveles salariales no corresponden al costo económico y de oportunidad de la formación recibida”. (Diaz, 2009)
La globalización, el avance del
conocimiento y la reestructuración de los procesos productivos, reclaman
respuestas por parte de las instituciones de educación superior tecnológica de
cara a los nuevos contenidos, sensibilidades, habilidades y herramientas en la
formación de recursos humanos para los mercados laborales profesionales
altamente dinámicos. Por ello, la necesidad de lograr una mayor calidad y
pertinencia de los servicios que ofrecen, al igual que la garantía de equidad
en las oportunidades educativas, resulta un imperativo, según lo que expresa en
el Reglamento de la Ley general de Educación en su artículo 8º, inciso a dice:
“La ética, que inspira una educación promotora de los valores de paz,
solidaridad, justicia, libertad, honestidad, tolerancia, responsabilidad,
trabajo, verdad y pleno respeto a las normas de convivencia; que fortalece la
conciencia moral individual y hace posible una sociedad basada en el ejercicio
permanente de la responsabilidad ciudadana”. Condición que no funciona para
los más necesitados de una educación estatal que aspira a ser funcional,
práctica y que de ejemplo de valores éticos para una sociedad que vive del dia
a dia . Esto tiende a abrir nuevas puertas del punto de vista económico para
subsanar el universo de necesidades y requerimientos en la formación y
educación de personas que servirán a empresas privadas e instituciones
estatales en todo el país que para Luisa Montuschi: “Los códigos de ética, en
particular, deberían dar respuesta a los planteos y dilemas morales que se
presentan en las instituciones y organizaciones y que, en ciertas ocasiones,
pueden asumir dimensiones inusuales de dramatismo. En general, se supondría que
estos códigos articulan los valores corporativos con las responsabilidades,
obligaciones y objetivos éticos de una organización y de sus integrantes”.
(Montuschi, 2007).
Propuesta de estrategia para el centro laboral
La naturaleza para una formación
con valores éticos dentro de la institución educativa debe ser acorde y paralela
a los intereses de la empresa donde finalmente el estudiante ejercerá su
profesión. Pero, sin duda, hay quienes ponen por encima de la ética y los
valores los resultados financieros, pero no se dan cuenta que la ética
corporativa puede ser una fuente de ventajas competitivas, ya que por medio de
ella se pueden atraer empresas e instituciones privadas y públicas que confíen en
el desempeño de nuestros estudiantes.
- Mantener una buena imagen y la reputación de la institución educativa
- Seguir la tendencia de las demás organizaciones en el Estado peruano.
- Establecer criterios para prevenir situaciones conflictivas, como la corrupción y el fraude.
- Consolidar un mensaje de la institución educativa.
- Adecuarse a requerimientos legales o de otras asociaciones y grupos empresarios.
- Mantener el nivel profesional.
- Guiar el comportamiento de los estudiantes, docentes, administrativos y directivos.
Una de las áreas más polémicas de
las éticas del Diseño Publicitario se refiere al derecho intelectual del
software. Algunas personas como Richard Stallman fundador del Software
Libre, cree que la propiedad del software no se debe permitir. Según Stallman “Todas las escuelas hasta la universidad
tienen que enseñar únicamente Software Libre, ya que lo que está en juego es la
buena educación. Enseñar software privativo representa la mala educación porque
es implementar la dependencia, lo cual va en contra del espíritu de la educación
que es formar seres humanos en libertad", sentenció el polémico personaje,
dejando abierto el espacio para la discusión y el debate académico en torno al
tema. (Somos libres, 2012). Otros discuten que las compañías o los programadores del software no
inviertan su tiempo y fondos en el desarrollo del software, si no
podrían conseguir por medio de licencias o de las ventas. La industria de hoy
del software es una parte de billones de dólares de la economía; y las
compañías del software demandan perder mil millones de dólares por año con el
copiado ilegal ("piratería del software"). Mucha gente piensa que el
software debe ser solo para el propietario- comprador, pero el "copiado
ocasional" de los programas debe también ser accesible para quien lo
requiera. La industria del software pierde millones de dólares en ventas debido
al copiado. La propiedad intelectual es una cuestión compleja, puesto que hay
varios aspectos del software por el cual se puede asignar la propiedad en
tres diversos tipos: copyright, secretos comerciales, y patentes.
- Contribuir a la sociedad y al bienestar humano
Este
principio trata sobre la calidad de vida de las personas, afirmando que hay que
proteger los derechos humanos y respetar la diversidad de todas las culturas.
Una meta esencial de los profesionales del Diseño (en todas sus ramas) es
minimizar las consecuencias negativas en el uso de los sistemas informáticos,
incluyendo aspectos para la salud y la seguridad. Cuando se diseñan o manipulan
los sistemas, los profesionales del Diseño deben asegurarse que los
procedimientos de seguridad serán informados y usados en forma responsables socialmente,
conociendo las necesidades sociales, y evitar los efectos perjudiciales para la
salud y el bienestar. Los profesionales del Diseño deben estar alertados sobre
cualquier daño al entorno local y global.
- Evitar daños a otros
“Daño” quiere decir consecuencias injuriosas o
negativas, semejantes a pérdidas indeseables de información, pérdida de la
propiedad e impactos medioambientales no deseables. Este principio prohíbe el
uso de la tecnología informática de manera que resulte perjudicial para
cualquiera de los siguientes usuarios: usuarios, empleados y usuarios en
general. Las acciones dañinas incluyen una destrucción intencionada o una
modificación de los archivos y programas provocando pérdidas serias de recursos
y un gasto innecesario de recursos humanos como el tiempo y el esfuerzo
requeridos para limpiar al sistema de “virus informático”.
- Honestidad y confidencialidad
La honestidad es un componente esencial de confianza.
Si en una organización no hay confianza no puede funcionar de forma eficaz. El diseñador
honesto no hará deliberadamente reclamaciones falsas sobre la originalidad diseño,
pero sin embargo podrá proveer de revelaciones de los software utilizados en la
elaboración del proyecto.
- Ser justo y tomar acciones para no discriminar
Los valores de la igualdad, la tolerancia, respeto a
otros, y principios de justicia gobiernan este principio. La discriminación en
base a la raza, el sexo, la religión, la edad, discapacidad, nacionalidad, u
otros factores semejantes es una violación explicita de institución educativa y
no será tolerada.
Desigualdades entre diferentes grupos de personas
puede darse en el uso de la tecnología y la información. En una sociedad justa,
todos los individuos deberían tener iguales oportunidades para participar en
ella, beneficiarse de ella, el uso de los recursos informáticos se olvidan de
la raza, el sexo. Religión, edad, discapacidad, u otros factores.
- Derechos de la propiedad intelectual incluyendo copyright y patentes
- Crédito a la propiedad intelectual
Bibliografia
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